Prefacio – ASCO 2016

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Estimados colegas:
Las tasas de mortalidad del cáncer de pulmón han descendido en los varones y las mujeres en estos últimos años. La detección precoz, el mejor conocimiento de la biología tumoral y toda una serie de nuevas opciones de tratamiento han hecho posible este avance. No obstante, el cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en Estados Unidos y en el resto del mundo, lo que ha incitado a la comunidad científica a perseverar en sus esfuerzos de investigación y a trasladarlos a ámbitos caracterizados tradicionalmente por escasos progresos, como el cáncer de pulmón microcítico (CPM).
En el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), celebrado en Chicago del 3 al 7 de junio de 2016, se presentaron resultados prometedores, logrados con estrategias de inmunoterapia en el contexto del CPM. Al igual que sucede en el CPNM, parece que cierta proporción de pacientes tratados tienen la esperanza de lograr una supervivencia a largo plazo. Además, los datos de la fase I del rovalpituzumab tesirina, un conjugado fármaco-anticuerpo dirigido contra DLL3, indican que tiene una actividad clínicamente importante en la población con CPM.
La cuarta parte de los resúmenes presentados al congreso de la ASCO este año estaban dedicados a la inmunoterapia. Según las actualizaciones de los ensayos fundamentales, con estos fármacos cabe esperar beneficios sostenidos en una minoría de pacientes. La inmunoterapia combinada con nivolumab e ipilimumab puede aportar beneficios añadidos con respecto a la monoterapia con nivolumab en el CPNM avanzado de cualquier histología. Sin embargo, los tratamientos dirigidos contra moléculas siguen siendo la opción terapéutica preferida en primera línea para los pacientes con mutaciones iniciadoras. Los inhibidores de ALK, como alectinib y brigantinib, se han mostrado eficaces en los tumores con mutaciones de resistencia de ALK, y los nuevos agentes lorlatinib y olmutinib se están probando en el CPNM positivo para ALK/ROS1 y con mutación T790M de EGFR, respectivamente.
El continuo perfeccionamiento de las pruebas de diagnóstico molecular es una de las claves de esta evolución. Según un extenso análisis, el tratamiento dirigido confirió mejoras de la supervivencia cuando se tuvieron en cuenta todas las mutaciones iniciadoras. Las técnicas mínimamente invasoras ganan terreno debido a sus ventajas evidentes. La evaluación del ADN tumoral circulante, que se obtiene mediante extracciones de sangre convencionales, permite caracterizar los tumores sólidos y mejora la precisión de la tipificación tisular.

Author: Paul A. Bunn Jr., MD, FASCO, Profesor y Catedrático James Dudley de Investigación del Cáncer de Pulmón, Centro Oncológico de la Universidad de Colorado, Aurora, Colorado, EE. UU. Ganador del premio David A. Karnofsky Memorial de 2016